Hola mi encantador desconocido que deambulas por aquí,con pasos sigilosos,intentando pasar inadvertido o por el contrario dejas huella patente de tu presencia... En realidad la connotación carece de importancia; lo que realmente importa es tu huella sea intangible o visible. Y a ti, "visitante", me dirijo: quisiera, rectifico, voy a hacerte participe de algunos capítulos de mi primera novela: ESPANTOSA INCERTIDUMBRE que vio por primera vez la luz en 1994 y a vuelto a emerger de nuevo,en formato digital a petición del público, con una edición actualizada, 20 años después, como: LA VISIÓN.

INTRODUCCIÓN

La pertinaz idea de escribir una novela de terror revoloteó durante muchos años en mi cabeza no obstante, no me atreví a hacerlo hasta ese momento. Si quieres escribir, escribes y sólo escribiendo se aprende a escribir (perdón por la rebundancia o juego de palabras). Así es como se hace. No hay otro sistema.
Ahora hablemos tu y yo. Hablemos muy sinceramente del miedo. Soy consciente de que resulta una tarea mucho más árdua transmitir una sensación de temor o inquietud a través de unas palabras impresas en un papel que mediante una gigantesca pantalla de cine provista de imagenes, sonidos y espectaculares efectos especiales. Es obvio, que sin ningún esfuerzo por nuestra parte, únicamente por el mero hecho de sentarnos cómodamente en una oscura sala de cine donde una inquietante y potente música atraviesa nuestros oídos, nuestro sistema nervioso se va activando lentamente sin que apenas podamos apreciarlo.
Todos sabemos, sin lugar a dudas, que nuestra mente está movida por insondables mecanismos desconocidos que liberan energías que, en ocasiones, incluso somos incapaces de controlar. Me sentiría enormemente complacida si consiguiera activar alguno de esos mecanismos haciéndote acelerar, aunque sólo fuera unos segundos, tu ritmo cardiaco.
Tal vez, en alguna ocasión, te hayas visto involucrado en alguna de las circustancias que le acaecen a la protagonista de esta obra. Pero... hablemos del miedo racionalmente, sin levantar la voz ni gritar.
En algún momento de nuestras vidas todos hemos tenido que sufrir interrogantes, incertidumbres e incluso, ¿por qué no?, llegar a dudar de nuestra propia cordura.
Pese a la avanzada ciencia de nuestros días, todavía existen innumerables enigmas por descifrar y que, posiblemente, jamás serán resueltos.
Realmente, ¿qué es la vida?; lógicamente la respuesta sería que la vida es cuando nuestra mente actua conscientemente, es decir, cuando estamos despiertos. Y ahora pregunto yo: ¿por qué?
Una tercera parte de nuestra exixtencia transcurre durmiendo, soñando o debatiéndonos en la peor de las pesadillas. En el sueño liberamos la energía de nuestro subconsciente. El cerebro continúa trabajando, la cosa es evidente. ¿Quién no a dudado en alguna ocasión sobre un hecho sin llegar a tener la seguridad de si era sueño o realidad?¿Quién no ha sido víctima de una breve confusión mental al ser despertado bruscamente?
Existen, en efecto, casos que resultan verdaderamente complicados. Ahora bien, si empezaramos a hablar de ello no agotaríamos el campo en lo relativo al tema.
Puede parecer que nos hemos apartado del tema del miedo, pero en realidad nos estamos acercando progresivamente... ¿A cuantas cosas tememos? Tenemos miedo al diagnostico que nos dará el médico después de examinarnos, tenemos miedo a lo desconocido, tenemos miedo a manipular la electricidad con las manos mojadas, tenemos miedo cuando escuchamos un extraño ruído en la habitación y nos arranca de un plácido sueño. Sabemos que no hay nada pero encendemos la luz y miramos hasta, incluso, debajo de la cama como cuando éramos pequeños y nos cubríamos con las sábanas teniendo mucho cuidado de no dejar ninguna parte de nuestro cuerpo al descubierto...
Ahora me retiro para que puedas sumergirte en el relato y no olvides antes de acostarte mirar debajo de la cama. Nunca se sabe...




sábado, 27 de marzo de 2010

SINOPSIS

Cuando Patricia resolvió que había llegado el momento de regresar a la casa en la cual había transcurrido su infancia, se sentía inmensamente feliz. Al fin había conseguido su primera meta en la vida: doctorarse en psiquiatría.

Pese a que tuvo que enfrentarse sola a infinidad de inesperadas e ilógicas contrariedades, siempre supo afrontar con valor cualquier adversidad.

En pocos años, llegó a poseer todo lo que cualquier mujer puede desear; un hogar feliz, una familia maravillosa y un trabajo a su medida.

Sin embargo, ella mismo destruyó todo aquello con lo que siempre había soñado. Sólo quedaba de ella un patético semblante que no se asemejaba lo más mínimo a la Patricia de años atrás.

¿Cómo una mujer luchadora y tan segura de sí misma termina siendo paciente de un psiquiatra?¿Qué tuvo que soportar su mente para llegar a tal extremo?¿Fue tal vez la enorme mansión de aspecto lúgubre la culpable de esa ironía?







A veces hablo ante un grupo de personas interesadas en el oficio de escribir o en la literatura, y antes de que termine el tiempo reservado para las preguntas y respuestas siempre se levanta alguien e inquiere: ¿Por qué ha elegido usted escribir sobre temas tan macabros?. Casi siempre contesto con otra pregunta: ¿Qué le hace suponer que puedo elegir? Stephen King
"Cuando la gente ve fantasmas, siempre se ve primero a sí misma", afirma Stephen King y pocas reflexiones servirían mejor que ésta como moraleja de sus historias: el mundo de la fantasía está poblado por las sombras de la conciencia.
Y llegado este punto, es el momento de abrir la puerta y adentrarnos en el pasadizo que nos conducirá al mundo de lo desconocido... A la "realidad" de las brujas, los vampiros, sonidos de ultratúmba y apariciones ectoplásmicas... Sí, a esa enigmática "realidad" perturbada o, quizá, modificada por los experimentos biológicos en la Alemania nazi...

Una expedición al territorio de la oscuridad...

¿Te apetece acompañarme?

ALGUNOS FRAGMENTOS DE MI PRÓXIMA NOVELA.

ALGUNOS FRAGMENTOS DE MI PRÓXIMA NOVELA.

1

La horrible angustia de los tres últimos tres días, comenzaba a surtir efecto en su persona. Desolado y débil, tenía los nervios completamente destrozados y se sobresaltaba o enojaba por cualquier sonido o comentario. Completamente inmerso en una fuerte crisis emocional, su carácter se había vuelto taciturno y antisocial. Un tenebroso vacío había irrumpido despiadadamente en su vida cuando le comunicaron la muerte de...

2

...Derrotado ante las evidencias, se derrumbó sobre una silla del comedor. Era el único lugar de la casa donde se encontraba relativamente cómodo. Apoyo los codos sobre la mesa y entrelazando los dedos dejó caer la cabeza sujetándola por las sienes con los pulgares. Cerró los ojos y su rostro se contrajo en una mueca de dolor a la que acompañó un acusado aumento de pulso. Prendido por una pasividad absoluta se sentía incapaz de realizar el mínimo esfuerzo. No deseaba la compañía de nadie. Despreciaba la idea de inspirar compasión y le aterraba la posibilidad de verse obligado a escuchar algún comentario cáustico. Con su reclusión voluntaria pretendía hacer de la soledad su mejor aliada y paradójicamente se iba a convertir en su peor enemiga...

3

...De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos violentamente por un penetrante gemido de ultratumba que helaba la sangre. Sobresaltado, en un movimiento instintivo, se agarró con fuerza a la mesa y miró en torno suyo esperando encontrar al emisor de tan espeluznante sonido. No había nadie. Se incorporó lentamente y tras vacilar durante unos segundos se encaminó decididamente al cuarto de baño. Abrió el grifo del lavabo y con ambas manos se echó agua en la cara varias veces. Se miró en el espejo y mientras las gotas de agua resbalaban por su rostro, empezó a intentar evaluar seriamente la situación. No sólo era el corazón y la felicidad lo que había perdido, si no su propia cordura era la que comenzaba a estar en juego. Aquella extraña alucinación auditiva era una señal inequívoca de que su tormento comenzaba a hacer mella en él. Echó un vistazo al reloj. Era poco más de la medianoche, lo cual le resultaba absolutamente indiferente. Le daba exactamente igual la hora que fuese. Ni tan siquiera sabía para qué demonios la había consultado. Ahora, por primera vez desde el funeral de Carol, había tomado verdadera conciencia de los terribles misterios que depara el destino, del horrible vacío que dejaba la muerte de un ser querido. Va todo bien, crees que al fin has encauzado tu vida y de repente todo cambia; todas tus pautas y perspectivas de futuro se hacen pedazos...

4

...La angustia que experimentaba ante la futilidad de su existencia en el futuro, le sumían en una depresiva desesperación. El problema principal residía en encontrar el modo de hacer frente a la situación, no porque lo deseara, sino porque su aptitud mental estaba siendo amenazada. La cuestión era cómo hacer un nuevo replanteamiento. Inmerso en sus desordenados pensamientos pasó la mano por el barbado mentón. Había olvidado la ultima vez que se afeitó...

5

...Cuando abrió los ojos de nuevo se percibía, a través de las cortinas del comedor, el rojizo resplandor del amanecer. Se incorporó de mala gana y luego, como si terminara de despertar de un mal sueño, se acercó a la ventana. Clavó la mirada en la calle y observó con envidia a los viandantes. Gente extraña que no sufría. Cada cual caminando con sus propios pensamientos mientras en su cerebro persistía la insoluble cuestión de no saber qué hacer, ni dónde ir. Encendió un cigarrillo y al aspirar el humo descubrió que lo había encendido por el lado opuesto. Fue entonces cuando, de algún modo, despertó de su letargo. La vida seguía adelante con o sin él y si quería continuar en el mundo de lo racional no podía perder más tiempo...



6

...Consultó su interior y llegó a la conclusión de que alguna explicación lógica habría. Era verano, lo cual significaba que alguna brigada antiincendios habría podido limpiar la zona. Un tanto turbado abandonó la búsqueda y se sentó en una piedra tratando aún de convencerse a si mismo de que no había nada turbio en el asunto. Apoyó los codos en las rodillas, cerró los ojos y se cubrió la cara con las manos en un intento de cuestionar lo incuestionable. Miles de preguntas sin respuestas se filtraban taimadamente en su cabeza. Pero antes de completar el interrogatorio fue suspendido por un leve roce en la pierna derecha. Se destapó la cara y buscó la causa...

7

...Era un día de principio de julio y el sol del mediodía arremetía contra él con toda su magnificencia. Sacó un pañuelo del bolsillo del pantalón y enjugó el sudor del rostro. El calor era cada vez más insoportable. Depositó al gato en el suelo y comenzó el ascenso. La falta de aire en sus pulmones le obligó a parar en varias ocasiones. La marcada inapetencia de los últimos días comenzaba a manifestarte en su forma física. Cuando por fin llegó al coche estaba jadeante y empapado en sudor. Una masa viscosa y reseca había sustituido a la lengua y se revolvía convulsivamente en el interior de su boca ansiosa por humedecerse . A la vista de cómo salieron las cosas lo mejor que podía hacer era marcharse. Entonces un familiar maullido se dejó oír a sus espaldas. Se dio la vuelta y comprobó que el gato le había seguido sigilosamente. Conmovido por el hecho, en una fracción de segundo, tomó la determinación de quedarse con él. El gato hizo un comentario final y se dejó llevar. ..

8

...Una vez más ningún lugar de la casa le resultaba cómodo. Tratando de controlar la ansiedad, que le amenazaba en ir aumentando progresivamente, repasó mentalmente todos sus movimientos hasta aquel preciso instante tratando de hallar la causa de su infundado desasosiego. ¿Habría olvidado alguna cosa de importancia?. ¿Tomado algún alimento en mal estado?. Nada de lo que le venía en mente justificaba su actitud. El hecho de descubrir que el gato era una hembra carecía de la menor importancia. Entonces, ¿qué le estaba ocurriendo?. ¿Quizá era un presentimiento?. ¿La misteriosa premonición que emerge de súbito cuando está a punto de ocurrir algo anormal? Pudo entonces medio distinguir una mancha violácea en la pared; justo frente a él. Se acercó a ella y la examinó con detenimiento. En efecto, se trataba de una mácula amorfa aparentemente sanguínea. No recordaba haberla visto antes, es más, tenía la certeza de su inexistencia antes de su marcha...

9

...La conversación había quedado interrumpida en un punto critico. Cada cual por su lado, sumergidos en su propio mar de pensamientos, se habían sumido en un mutismo absoluto. Por un lado Daniel analizando su anterior modo de vida y por el otro Pedro tratando de encontrar un buen argumento que diera pie a una nueva conversación. De algún modo temía haber creado una situación hostil ; resultaba evidente que Daniel aún no estaba preparado para afrontar la situación. La entrada de la gata en la sala fue providencial. Después de realizar un par de pases con aires fatuos se subió al único sillón desierto de cachivaches y se hizo un ovillo. El rostro afable, orondo y rubicundo de Pedro dibujó una sonrisa y su mirada se iluminó tras los cristales de las gafas. - ¡Bonito gato! -dijo en tono jovial-, no recuerdo haberlo visto antes. - Es una hembra - corrigió Daniel-, la encontré ayer mismo pero… -desvió la mirada-. Si no te importa preferiría no hablar de eso. Dicho esto volvió a su postura anterior y de nuevo un tenso silencio se hizo entre ellos. Desconociendo por completo el motivo que le había inducido a tomar esa postura intentó un nuevo acercamiento. Se puso en pie y tras ajustarse el pantalón bajo la protuberancia que formaba su abdomen, se acercó a la gata con intención de acariciarla. Con ello esperaba que Daniel hiciese algún comentario al respecto. Fue un intento frustrado que dio lugar al resultado contrario. El animal no permitió su tacto y , con un movimiento rápido, le dio un zarpazo clavándole sus afiladas garras en el dorso de la mano derecha. Desconcertado por su impropia e inadecuada agresividad, Daniel le propinó un manotazo y la arrojó de su cómodo lecho. La gata le lanzó una mirada feroz y salió a toda velocidad de la estancia...

10

...Comenzó a buscarla por la casa. No la encontró. Estuvo llamándola durante largo rato y tampoco acudió. Parecía haberse evaporado. Todas las puertas y ventanas estaban cerradas y era imposible que se hubiese podido escapar. De repente, se dejó escuchar algo insólito a su alrededor. Era como una especie de zumbido que fue aumentando gradualmente hasta hacerle perder el sentido. Cayó pesadamente sobre la alfombra del salón. Cuando abrió los ojos una densa oscuridad lo envolvía todo. Preso de una terrible confusión mental se incorporó un poco y trató de ubicarse. En un desesperado intento por recordar dedujo que se encontraba en casa, pero la realidad era que no tenía idea de dónde se encontraba y su memoria se resistía a ayudarle. Sólo se oía silencio, un inusitado y sublime silencio. Tenía todo el cuerpo entumecido y la cabeza abotargada. Con un esfuerzo sobrehumano consiguió ponerse en pie. Buscó desesperadamente el interruptor de la luz y cuando por fin lo encontró algo, que le heló la sangre, le impidió accionarlo. Frente a él, a unos tres metros de distancia, algo o alguien acechaba entre las sombras observando con una fría serenidad todos sus movimientos. Eran unos enormes ojos oblicuos que fulguraban en la oscuridad. Había una especie de instinto asesino en su demencial mirada que los clasificaba en la misma esfera de lo absurdo aciago. Cerró los ojos ante el dantesco impostor y, haciendo acopio de valor, preguntó quién era. Nadie contestó. Preguntó de nuevo y tampoco obtuvo respuesta...

11

...Era un día pesado y nuboso. Subió al auto y comenzó un viaje sin propósito determinado. Daba la impresión de estar en éxtasis. Entonces la oscuridad fue repentina y grandes gotas de lluvia se estrellaron veloces contra el parabrisas. Los truenos restallaban en el cielo y el viento comenzó a aullar como un alma en pena. Y aún así, siguió conduciendo bajo una cortina de agua. Absorto en sus pensamientos no sabía dónde ir. Sólo pensaba en huir, huir de sus propios pensamientos, de sus incongruentes vivencias, huir sí… pero, ¿adónde?. La cuestión persistía insoluble en su mente y en el fondo sospechaba la realidad; la terrible verdad de lo que estaba sucediendo. Rodaba a unos cuarenta kilómetros por hora, dirección al centro , dominado por una terrible ansiedad. Conducía detrás de un camión arremetiendo contra él en cada frenazo. Conectó la radio y una estrepitosa música comenzó a sonar. Le dio volumen al aparato y se dejó llevar por la ensordecedora melodía. Al cabo de un rato, advirtió que tras él continuaba circulando el mismo vehiculo desde el inicio de su indeterminada trayectoria. Al principio no le dio importancia pero, llegado ese punto, el hecho se volvía sospechoso. Convencido de que alguien le seguía aminoró la marcha y comenzó a mirar alternativamente por el retrovisor. La abundante lluvia cubría con un nebuloso velo los cristales, convirtiéndolos en lentes deformantes, que le impedían ver con claridad el exterior. No lograba relacionar a nadie, que le viniera en mente, con aquel Altea rojo y su presencia comenzaba a alterarle el sistema nervioso. Realizó varios giros, repentinos y absurdos, sin abandonar la zona intuyendo que no se desharía de su aparente perseguidor tan fácilmente. El disco rojo de un semáforo frenó de golpe sus esquivas maniobras. Miró de nuevo por el retrovisor, esforzando al máximo la vista, y entonces pudo distinguir claramente al conductor...

12

...Después de una noche insomne, plagada de pesadillas y malos presagios, Daniel agradeció la llegada del nuevo día. Abrió la ventana de la habitación y un abrasador viento de poniente, mezclado con el desagradable olor a polución y el ruido de los coches, entró por ella. La idea de que, tal vez, no debiese de haber abandonado nunca su pueblo natal se cruzó por su mente con la intensidad y fugacidad de un rayo. Allí la atmósfera era límpida y totalmente desprovista de ruidos infernales. En tal caso no se hubiese visto inmerso en la nefasta situación que vivía a causa de un simple lapsos sentimental. Unos instantes después ese pensamiento carecía de sentido; sin duda él era el único culpable. Si ese era su destino no importaba dónde estuviese. Con el firme propósito de no dejarse influir por los acontecimientos decidió actuar con cautela y conservar la calma, como si todo fuese algo lejano; un simple delirio de una mente perturbada ajena a él. Una vez más se recordó así mismo que todo embrollo, por complejo que figurase, siempre tenía una explicación lógica...

13

...Los acontecimientos se precipitaron esa tarde. Cuando entró, un agónico temor creció en su interior al observar que, en el mismo lugar del día anterior, había aparecido de nuevo la mácula sanguínea. Sintió como el ritmo de los latidos del corazón crecía vertiginosamente. La idea de que, tal vez, se había mostrado demasiado escéptico al negar la existencia de fantasmas se cruzó por su mente como una estrella fugaz y de pronto tuvo una imperiosa necesidad de escribir. Atravesó el pasillo como si le persiguieran y con asombrosa decisión entró en el despacho. Sentado tras el escritorio comenzó a escribir presintiendo que esas palabras no eran escritas por un efímero impulso poético...

14

...Con un movimiento rápido se levantó, notando un nudo en la garganta que le impedía tragar saliva. Avanzó lentamente, en dirección a la puerta, tratando de imaginar lo que encontraría tras ella. Entonces, un estridente estallido hizo saltar en mil pedazos la bombilla quedando todo en tenebrosa oscuridad. Le causó tal impresión, verse rodeado de tinieblas, que perdió el sentido de la orientación. Antes de que sus ojos pudiesen asimilar la repéntina oscuridad, ésta quedó dispersada por un fulgor grisáceo. Contempló atónito como el haz luminoso comenzaba a solidificarse y tomaba forma. Una mujer comenzó a materializarse frente a él. Al principio casi no discernía la imagen pero, poco a poco, se tornó increíblemente nítida. Tan pronto la reconoció, cerró los ojos tratando de paliar la emoción encendida. “No eres real, estás muerta!”, repetía una y otra vez en voz baja. Cuando consideró que la sensatez había aniquilado a la utopía abrió los ojos. Lejos de desaparecer había intensificado su fuerza y en sus labios se dibujaba una sutil sonrisa. - ¡Maldita seas! -gritó con desesperación-. ¡Estás muerta!. ¡Déjame en paz de una vez! Como respuesta ella amplió su sonrisa y le hizo un gesto indicándole que la siguiera. Preso de una terrible confusión, comprobó con horror como sus piernas obedecían a la llamada y, la siguió completamente aturdido...

15

...Al día siguiente el viento había disminuido y no había nada que recordara a los sucesos de la noche anterior. Cuando Daniel se levantó de la cama la luz del día todavía luchaba por abrirse paso entre las sombras de la noche y pese haber dormido poco desbordaba vitalidad. Tomó un frugal desayuno y fue en busca de la dirección impresa en el pliego. Le llevó toda la mañana dar con ella y cuando por fin la encontró tuvo que dar varias vueltas a la manzana para poder estacionar el vehículo. Se encontraba en una zona céntrica, donde el tráfico era denso a todas horas. Un edificio de colosal magnitud se alzaba poderoso ante él. Buscó el nombre en el portero automático, presionó el botón y esperó respuesta...

16

...Durante el camino de vuelta disgregó todas y cada una de las insólitas afirmaciones que, aquel singular hombre con acento extranjero, le había expuesto de una forma tan natural. Al fin y al cabo su entrevista no había resultado como esperaba. Las posibles respuestas a sus multiples interrogántes rompían los esquemas de lo racional. No había sacado nada en claro y, en resumen, no sabía hasta que punto sería beneficioso para su salud mental recurrir a él. Introdujo la llave en la cerradura, dio una vuelta y abrió la puerta. Sintió un espásmodico temblor recorrer su cuerpo. En el fondo temía lo que pudiese encontrar en el interior de la casa. Dio un fuerte respiro y, haciéndo acopio de valor, la terminó de abrir de un puntapie y entró esperándo encontrar cualquier disparate...

17

...Aturdido por el golpe se incorporó un poco y permaneció sentado en el suelo tratándo de despejarse. Fue entonces cuando vio una extraña luminiscencia proveniente del interior del armario. Se incorporó de un salto y comenzó a sacar todas las prendas que ocupaban aquel espacio esparciéndolas por la habitación. Descubrió un orificio de tamaño de un pulgar que, desde luego, no era defecto de fábrica. Examinó minuciosamente el panel de madera y ´mostraba unas marcas que denotaban la movilidad de un pequeño recuadro en la madera, como una especie de departamento secreto. Dominado por la curiosidad introdujo el dedo índice en el agujero y empujó hacia arriba. El panel cedió dejando al descubierto una especie de urna de cristal opaco y reducidas dimensiones. Estaba cerrada herméticamente y sellada con un candado. La revisó con interés al tiempo que la zarandeaba tratándo de adivinar su contenido. No sonaba nada en su interior y en apariencia figuraba estar vacía pero su peso indicaba lo contrario...

18

...Una masa amorfa, verde grisácea y de aspecto viscoso flotaba en un denso líquido fuliginoso y acre. Sin superar la profunda aversión que le producía se acercó para verla mejor y percibió una sugestiva fragancia que le resultaba familiar. Buceó en su memoria tratando de asociarla con algo y aunque nada de lo que le vino en mente le convenció creyó adivinar su procedencia...

19

... Cuando los dos jóvenes recuperaron el aliento, uno de ellos le dio la vuelta al cuerpo y, cuidando de no tocar la sangre, extrajo la navaja del vientre ensangrentado. Limpió la hoja en el faldón de su chaqueta y la guardó en el bolsillo. El jefe cogió la pistola, que estaba sobre la mesa, y le disparó en la cabeza. El cráneo estalló como una sandía madura, salpicando la pared cercana con minúsculas particulas de cerebro. Después de una última mirada satisfecha a la escena que acababa de componer, salió de la habitación seguido de los dos jóvenes. Luego, con una rapidez pasmosa y un sigilo sorprendente, revolvieron toda la vivienda en busca de alguna prueba que le condujera hasta...

20

CONTINUARÁ...